Un día de trabajo normal comienza a eso de las 5:30, cuando te levantas de la cama para ir a trabajar. La mayor parte de los días te sientes como Bill Murray en “Atrapado en el Tiempo”, ya que ves a las mismas personas en el trayecto que separa tu casa de la boca de Metro pertinente. Solo falta la música de Cher de fondo para que sea exactamente lo mismo.
Lo creáis o no es un trabajo poco agradecido, puesto que la gente piensa que estás ahí para incordiarles, nada más lejos de la realidad. Nuestra intención es, ni más ni menos, que repartir los periódicos. No nos vamos antes por el hecho de terminar antes, sino que hay que esperar al repartidor que nos deja los periódicos por la mañana hasta que se lleve nuestro carro.
Por lo tanto, solo decir que nosotros también madruigamos, y tenemos días malos, pero hay que tener paciencia, que no estamos ahí para tocar los cojones a nadie.